viernes, 27 de septiembre de 2013

Y si vamos andando? Parte 1



Hay algo en mi cuerpo que salta de vez en cuando y me pone en alerta. Es algo que está dentro, que está ahí, pero que a veces siento adormecido porque otros menesteres se ocupan de tenerme entretenida. Los coches, tengo un resorte anti coches que me quita el sueño. Grrrrrrr…
Me pongo de mal humor, me irrito con todo el mundo y acabo escribiendo un correo  a mi amiga Marta Román, que es la que me comprende.


Estoy decidida a emprender y abanderar la lucha contra el abuso del coche. Si, lo sé, voy a empezar por mí misma . Ya tengo compradas mis botas de agua, mi chubasquero y   preparado mi calendario para poner una x roja cuando me venza la pereza y  se me adormezca la conciencia.
De una punta a otra de este bendito lugar hay apenas media hora ( ya saben de mi problema con los números, así que no hablaré en kilómetros) caminando. Yo tardo en llegar al trabajo  quince minutos si me pongo el turbo en las piernas y veinte tres  si me paro a echar un par de conversaciones ( que siempre me paro). No tengo tiempo de ir al gimnasio porque trabajo mañana y tarde y las noches son para mi familia y mis secretos. Los médicos aconsejan caminar mínimo una hora al día, seguida ( que procuro cumplir en la Vía Verde o en la ahora transitada OL 30)  y caminar hasta el trabajo es una excelente oportunidad para  hacer ejercicio, no contaminar estos cielos y dar ejemplo.

Si una tarde les digo a mis hijas “hoy vamos a subir a comprar unos zapatos” y a renglón seguido añado, “andando”, casi prefieren quedarse sin los zapatos nuevos. Y estamos hablando de recorrer, paseando, una distancia de media hora.
¿Cuándo apareció esto? ¿En qué momento nos dejamos embaucar por los motores y empezamos a convertir a los niños en perezosos ciudadanos?
No voy a poder decirlo todo en este post. Esta es sólo la introducción. Auguro que habrá segunda y tercera parte al menos, si no me sale una novela !!
Próximos capítulos:  Los niños no encogen. La conquista del tiempo.

lunes, 15 de julio de 2013

Francisco Cruces : Un fotógrafo de corazón ancho

Soy incapaz de contener las emociones, me entra un irrefrenable deseo de contar lo que siento cuando algo me mueve o me conmueve.


Este Cruces Fotógrafo es un tipo alto, de manos grandes, tiene una sonrisa fácil  y su mirada es transparente. Ahora va rapado pero yo he conocido su melena. Acabo de hacer con él un Curso de Iniciación a la fotografía y  me ha enamorado del diafragma. Estas cosas pasan: profesor presenta a alumna a alguien importante para el resto de su vida.
Le gusta pasar de puntillas por las escenas, para que su presencia no se note y  pueda captar emociones o momentos únicos, así que no sé si le va a gustar mucho ser el protagonista de este post.

Yo creo que nació fotógrafo, sólo que desde  hace unos años se lo ha tomado en serio.
No es un fotógrafo al uso, es muy, muy particular. Esa particularidad reside en su ojo.Siempre  apunta al corazón, al momento extraordinario. No tiene prisa y se sienta a esperar hasta que aparece la luz exacta que anhela el objetivo. Es un fotógrafo documental, social, bautizado por un viaje solidario al sur de Marruecos que le cambió la vida. Bajó a las montañas del Atlas, vació sus bolsillos y se los trajo llenos de miradas, de deseos, de tripas, de versos, de arena, de agua, de colores, de furia...Desde entonces ya no quiere más que contar historias con cada foto, quiere cambiar el mundo. Eso lo hace grande. Yo comparto con él la teoría casera de los granos de arena, es lo que nos hace felices: perseguir sueños y  no cesar en el intento.

Es un fotógrafo al que admiro desde hace tiempo, como admiro a Cory Richards y a  Richardson ( gracias a Instagram), como admiro a Robert Capa ( gracias a los libros de fotos), como admiro  a Jackie Rueda (gracias a Internet). Están todos en mi caja de admiración y respeto. Mis sentidos no entienden de élites, consagrados, extranjeros, de autor, puristas o innovadores. Mis sentidos los meten a todos en el mismo lugar.

Ecuador ha sido su segundo compromiso: retratar hasta provocar una ayuda humanitaria, ayudar a conseguir fondos para un proyecto a través de sus imágenes. El diría "no son mis imágenes, yo sólo las atrapé para que otros ojos pudieran sentirlas".


Si pudiese colarme en la memoria de su ordenador y navegar por ella no podría acabar esta entrada porque me enredaría en cada imagen y querría contaros todas sus historias. Tiene unas pocas de buenísimas historias que te erizan la piel pero lo mejor son las otras muchas que le quedan por captar. Os aseguro que tiene madera de la mejor, que dispara con pasión, que se lo comen las imágenes por captar.
Mientras una agencia de fotos lo ficha (  Losa, yo tampoco  sé a qué están esperando National Geografic, Magnum ,Terra Project, e incluso EFE ) o algún mecenas quiere apadrinar sus fotografías , Francisco Cruces se gana el pan  poniendo luz y corazón a bodas y eventos (  a mi mencantanlasbodas y él las borda) Ya os digo que todo lo hace desde este ese mismo músculo.


Después de las más de veinte horas que he pasado aprendiendo junto a él, me llama la atención su infinita generosidad en la docencia. Es de esos profes que lo da todo, cuenta lo formal, cumple con el temario y te regala todos los secretos. Quiere que cada persona comprenda los conceptos y no se rinde. Tiene que llegar a cada uno, lo escucha, lo alienta y, suavemente, le clava la pasión por la fotografía.

La otra noche le dije que nos había dado mucho y el que da, recibe. Esa es una de las mayores verdades de la tierra.

 Foto de http://fotoolvera.blogspot.com.es/



viernes, 12 de julio de 2013

Envasado de deseos

Me provoca gran placer pensar y decidir qué regalar . A veces lo encuentro seis meses antes y lo guardo. Otras lo elaboro en casa mientras me deleito en cada paso. Me gusta dar los regalos el día que se celebra algo, pero también me gusta  ofrecerlos cuando ya no se esperan. Decididamente no tengo nada fijo al respecto, pero ni me gustan los " vale por" ni me agradan los " cómprate lo que tú quieras". Y por supuesto, colecciono sonrisas y palabras, esas que salen tras la dádiva.
Esta semana me metí en la cocina, busqué  unos tarros de cristal, y me puse a envasar deseos. Tenía que elaborar con amor los deseos que les iba a dedicar a unas amigas grandes que cumplieron en junio.
El envasado de deseos no se hace en una tarde, hay que buscar los deseos, dar su punto de cocción y colocar una etiqueta en cada uno de ellos.


Los deseos han de estar representados en objetos que puedas introducir en el tarro porque de lo contrario necesitarás una olla en lugar de un bote de cristal.


Has de poner el corazón en cada uno de ellos y decirlo y explicarlo. Lo que no se dice no existe.


No olvides la salud, que es la sal en la cocina.



Ni una pinza bien bonita, que sujetar es algo importante en la vida. A veces que hay que sujetar, otras, necesitamos que nos sujeten.


Se mete todo en el tarro, no se le hace el vacío y se lleva a su destino. Este regalo no es de apertura inmediata. Se abre en casa, a solas, saboreando los deseos.


Estoy enlazando este post a la fiesta de enlaces del blog Personalización de Blogs